
A partir de diciembre, República Dominicana vivirá un momento histórico con la transición oficial del sistema de televisión analógica al digital. Este proceso, conocido como el apagón analógico, marca el fin de una era que nos acompañó por décadas, dando paso a una nueva etapa de mayor calidad en la transmisión, más canales disponibles y mejor aprovechamiento del espectro radioeléctrico.
Como profesional del área digital, no puedo evitar emocionarme con este avance. Sin embargo, también me lleva a reflexionar sobre el impacto real que tendrá en la ciudadanía.
Pasar del sistema analógico al digital no es solo una mejora tecnológica: es un cambio cultural y de accesibilidad. Aunque las ventajas son claras —imagen en alta definición, sonido más limpio, diversidad de programación—, la transición también supone un reto para muchas personas que aún utilizan televisores tradicionales o no tienen acceso a la tecnología necesaria para este nuevo formato.
Esto implica una responsabilidad compartida entre las instituciones, los medios y quienes trabajamos en tecnología y comunicación. Es necesario que acompañemos este cambio con campañas educativas claras, soporte técnico accesible y acciones concretas que aseguren la inclusión digital, especialmente para los sectores más vulnerables.
Desde Idecus, celebramos el avance hacia un país más conectado y moderno, pero también abogamos por que este progreso sea justo y equitativo, para que nadie se quede atrás en este nuevo encendido digital.

Profesional certificada en Project Management, Marketing y Multimedia, con un enfoque estratégico en transformación digital. Me especializo en la automatización de procesos, inteligencia artificial aplicada a la optimización empresarial, creación de funnels de ventas, estrategias comerciales y comunicación digital.

